viernes 9 de abril de 2010

Todavía hay mucho por escribir




Cómo duele el pecho Andonaegui, menos mal que me lo encontré. Me sentía muy desamparado y con miedo, usted entenderá. El dolor en el pecho no es buen presagio.


Aunque le parezca mentira, Gonzalo, estoy de acuerdo con usted esta vez. Je! Ese dolor no es extraño, es normal que le aparezca ahora.

Por qué es normal "ahora"? Qué me dice Andonaegui? No me asuste.

Yo no lo asusto Gonzalo, usted se asusta solo. Está asustado, ya lo dijo cuando me vio. Que está con miedo y se siente desamparado. Es raro que usted se sienta así, siempre tan fuerte y corajudo. Qué pasó?


No sé qué pasó. Algo pasó. Algo flotando en el aire. Y me dejó esta sensación. Como que me hubieran borrado... o como cuando ... vio cuando se va gastando la tinta de una lapicera fuente? Vio eso Andonaegui?
Sí, lo vi Gonzalo. Conozco eso. De sobra.

Andonaegui, qué puedo hacer? Usted siempre acá, esta vez no me quiero alejar de Usted. Me quiero quedar acá pegado a su lado, usted nunca se va, siempre está. Usted me ampara.

Más de lo que usted cree, Gonzalo. Quédese un poco más conmigo. Todavía hay mucho por escribir.