jueves 3 de septiembre de 2009

EL LADO DERECHO


El dolor fue seco, pesado, como un agujero que cae -rotundo- en un sueño.
La espera/nza de la calma, de la somnolencia, del silencio pacifico y tranquilizador es bienvenida. Camina, investiga y cruza su mirada con otros seis ojos. Conversa y evalua. Saca calculos y llega a conclusiones. Ya decidira. Pero prefiere esperar, mirar mas aun, determinar/se.
"Hay ropa que probarse todavia" y vuelve su vista a las voces, una mujer y dos niños.
"Hay que desayunar. Facturas y cafe con leche" Son las cuatro y media de la mañana, mama y su hija no pueden dormirse.
La espera/nza sigue atentamente a las voces. Y sigue determinando/se.
Recorre el patio, fresco, con flores nuevas blancas. La sombra joven de una parra onirica encuentra a ambos charlando y recordando viejos tiempos. Viejos tiempos y flores blancas nuevas.
"No hay mas poemas?", una pregunta se enmarca en un parentesis de bigotes encanecidos.
"No hay mas tiempo" dice la espera/nza.

Y se duerme. El agujero es pesado.
El dolor, seco.