contra una pared fría
en una noche amurada
de estrellas engañadas
Cuando un grito corta
un suspiro
y un suspiro corta a la lágrima
secándola en el pensamiento
enyesado
como fotografía blanca
como llamada acabada
Cuando un colchón ahoga
a una puerta
cuando esa puerta se abre
a todo aquello que se cierra
Cuando busco sin saber qué
y encuentro un tal vez
y el sueño es un cuarto
que no llega a destino
Pienso que mañana seré
un otra vez
y quizás el muro esté afuera,
esperando el golpe,
que late invisible
en unas entrañas infantiles
en unas manos despellejadas
en una cabeza poblada de flechas encontradas
pero nunca buscadas
Pongo candado al corazón
Pongo la tapa al dolor
Pongo la vida bajo las sábanas
Se apaga un motor...

