Todo empezó en el 2001. Recuerda usted aquel señor delgado, que devoraba sandías?
Sí lo recuerdo.
Bueno, ese señor fue el que me inició en ese "menester". Pensarlo nomás, ahora, me hace sentir escalofríos.
Y cuál era ese "menester"? comer sandías?
ja! no se ría de mí, hágame el favor Andonaegui.
No me río de usted, simplemente le pido que aclare la situación que le da escalofríos ahora, nomás de pensarlo.
Este tipo, el devorador de sandías, el de los ciervos y la nieve, era un mal tipo.
Murió?
No.
Usted lo sigue viendo devorar sandías?
Sí.
Le hace daño verlo, le hace daño pensarlo.... lo puede sacar de alguna forma de usted?
No.
Por?
Porque creo que me devoró a mí también.
Vamos, no sea ridículo! Yo lo veo bien enterito, sin ninguna mordedura o cicatriz.
No se ven. Están dentro. Pero no es que esté dentro la cicatriz o la mordedura, no señor! Ojalá fuera eso!! Son sus dientes, eternos dientes, amarillentos, olorosos, sucios, los que están dentro y me siguen mordiendo. Cada tanto los siento....crunch crunch! es un sonido horrible, como un fuerte timbrazo en los oídos, como una vibración que me sacude el cerebro... y me sale por los ojos, las semillas de las sandías salen por mis ojos y me inundan y me dejan tapado, todo negro, me ahogan!! Y solo quiero desaparecer, quiero que me entierren de una vez por todas, que me hundan, así se acaba todo, esos dientes....
Probó con ir a un especialista, a un extirpador de dientes amarillentos?
Usted conoce a alguno que me pueda recomendar?
Sí...hay un señor, que suele venir por acá todos los días. Se que él pudo extirpar unas cuantas dentaduras olorosas de algunas personas.
Y están bien ellos ahora?
Sí.
Quién es ese señor?
No se su nombre. Pero venga aquí todos los días a la tarde. Lo va a encontrar. Y si no lo ve, no se preocupe. No se ponga mal. Simplemente espere aquí, y si está muy lleno de semillas, sacúdase un poco. Así el extirpador lo puede ver.
No se Andonaegui. No se si me pueda sacudir las semillas. A veces estoy tan tapado, pesan tanto!
Haga un esfuerzo. Una brazada, aunque sea deje ver su mano. Eso será suficiente. El extirpador la sujetará y hará el resto. Confíe en mí, es solo cuestión de una brazada, un pequeño sacudón. Y él lo va a encontrar.
....


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