En las curvas de tu mirada
se dibuja mi futuro
pero ¡cómo será de incierto
que mis propios ojos
no pueden acariciarlas!
En el movimiento ondulante
del pensamiento
se marean las ilusiones
y se pierden desorientadas
en alguna curva de otra mirada.
Y así sucede, que las curvas
flotan, suaves y locas,
sin rumbo,
saliendo de una mirada y llegando a otra
y allí quieren instalarse en forma de sueño
pero no se detienen en un par de ojos
ni en una sola piel.
Ellas siguen su destino libre
y quizás yo pierda mi futuro
aquel que comenzó a ser, en las curvas
de tu mirada.

