Es porque te vi caer
que ahora tiendo mis brazos
en el instante sin ojos
en el milímetro en que todo se quiebra.
Es porque habito
en un nido de hierro
forjado en la rajadura de un tiempo
arrepentido de haberse cansado.
Es porque hablar
ya es imposible, en tardes anaranjadas
de caminos paralelos
sin esquinas gastadas.
Es porque te extraño
que lloro sin ganas
que confundo sueños y nombres
que borro segundos y agrego siglos.
Es porque ya todo ha pasado
que solo queda una pregunta
y no me animo a contestarla.

