El HQF, desde su no-vigencia observaba con especial interés a aquel hombre que hablaba con Gonzalo. Esa tarde, él había ya entrado en su período de flotación, era ya invisible, era solo una hoja de periódico. El aire lo llevó hacia esa esquina y allí se quedó, enganchado en la rama de un árbol, perfecto palco para tal escena.
El hombre de las muñecas parecía estar muy obsesionado con Andonaegui, más que cualquiera de los otros personajes que solían frecuentarlo, con preguntas y charlas, a veces bastante ilógicas.
Se preguntaba por qué ahora, este hombre ojeroso, cuestionaba la confianza en el propio Andonaegui. ¿Qué lo llevaría a decir que cualquiera podría ser un trazo de lápiz sobre un papel y ser borrado así nomás? ¿A qué se refería?
Se preguntaba por qué ahora, este hombre ojeroso, cuestionaba la confianza en el propio Andonaegui. ¿Qué lo llevaría a decir que cualquiera podría ser un trazo de lápiz sobre un papel y ser borrado así nomás? ¿A qué se refería?
¿Qué le habría pasado? Sus muñecas sangrientas, obviamente delataban un intento de suicidio, o un intento de homicidio disfrazado como para que pareciera un suicidio... bueno, cualquiera fuera la cuestión, el tipo éste quería a Andonaegui a toda costa, como si tuviera que ajustar cuentas con él....¿pero qué cuentas?

