lunes 4 de agosto de 2008

Se cerró la puerta


Toca a la puerta
una lágrima
con la fuerza de mil memorias apretadas.

Una flecha da en el blanco
y recorre la llaga de los años.

Atrapa la lágrima
a la flecha,
inmovilizándola,
clavándola en el mejor recuerdo.

El mejor recuerdo
dispara la flecha otra vez:
cae la lágrima.


Se cerró la puerta.