Toca a la puerta
una lágrima
con la fuerza de mil memorias apretadas.
con la fuerza de mil memorias apretadas.
Una flecha da en el blanco
y recorre la llaga de los años.
Atrapa la lágrima
a la flecha,
inmovilizándola,
clavándola en el mejor recuerdo.
El mejor recuerdo
dispara la flecha otra vez:
cae la lágrima.
cae la lágrima.
Se cerró la puerta.

