viernes 18 de julio de 2008

Contestando a Juarroz


La imaginación es un atavismo

de otras edades del día.

El llanto y la realidad

encienden la fogata

de las criaturas de la tarde

y sostienen con pesados hilos

de vacíos y dolor

los últimos resplandores de una luz

que también las abandona

en manos de una noche

que las hará morir una vez más.



En respuesta a este poema de Roberto Juarroz:


Las criaturas de la tarde

encienden las fogatas de su imaginación

y sostienen el cielo

con los finísimos alambres de la luz que se va.


Las criaturas de la tarde

saben que no deben hablar;

porque hablar es un atavismo

de otras edades del día.


Aunque sus palabras

podrían tal vez sostener a la noche.


Situaciones: Succión


-Disculpe, ¡es que vamos tan apretados en este vagón! Parecemos ganado viajando hacia la faena. Le pido me excuse, se que tengo mi codo sobre su pecho izquierdo, nuevamente discúlpeme. ¡No hay un milímetro donde acomodarse!


-Sí, usted me pide disculpas porque ha puesto su codo sobre mi seno izquierdo, y realmente debe usted disculparse, debiera usted haberse dado cuenta de que en este momento no es su codo lo apropiado, ¿no se dio usted por enterado de que mi seno izquierdo quiere en este momento una boca succionando el puntiagudo pezón que el movimiento y roce de su codo han causado en él?



Se bajaron, y en el túnel caluroso se succionaron mutuamente hasta que sus pensamientos, vacíos ya de aire, se estamparon en la oscura curva del tiempo, solo iluminada por un par de tubos envejecidos y arrugados.



-FIN-