martes 8 de julio de 2008

Cadena


El hombre a mi lado murmura

sílabas desencadenadas

sonidos en forma de eslabón

que parecen buscar otro eslabón

que las ate y les de un sentido.


Es un viaje de eslabones

de soledades desencadenadas

de desencantos solitarios

de cantos desentonados

de tonos sin reflejos

de ánimos desanimados.


Es el viaje de los cobardes

mostrando su propio eslabón

abierto

como si fuese la boca de un pez

-redonda-

que espera en la onda concéntrica

la llegada de su bocado.


Es el vagón de las miradas de reojo

de las sonrisas tapadas

de las oportunidades desaprovechadas

de creerse "muy eternos"

en una vida tan acotada.


Es una miserable fiesta

de llaves y cerraduras

que se empeñan en no probarse

que se interrumpen

para ponerse sus máscaras

en el medio del baile del desatino.


Es el desprecio de creernos enteros

cuando solo somos partes

-desarmadas-

de lo que alguna vez soñó con ser cadena

y no es más que el triste óxido

de una envejecida alborada.