Conducir un auto
es ver solo el frente
-frente de batalla -
sentirse soldado
o ser el león de una selva
inventada.
Viajar en tren
es ver los costados,
transformarse en nube en el minuto celeste
que se cuela entre dos notas musicales/
ser hoja verde que despierta
con el aleteo del pájaro/
una mirada
que se encuentra con el sueño
de otra mirada/
es prestar el oído a miles de letras
que se mezclan en ebullición apurada/
es sentirse caricia de pestañas
en las cabezas oblicuas
de la madrugada.

