lunes 12 de mayo de 2008

Darse un gusto


Foto: Viento




Fresca la tarde, no Andonaegui? Está linda para unos buenos mates...

Sí, fresca, efectivamente.

¿No tiene frío así? Ahí parado, digo...¿por qué no se acerca a la garita y le cebo "unos verdes"?
No, gracias Gonzalo, prefiero quedarme aquí.

Pero hombre, muévase un poco! No puede estar ahí toda la vida. Alguna vez tiene que ceder.

Ah, sí, hablando de ceder, ví que el otro día usted se cruzó a saludar al hombre del chalet blanco...je!

Bueno...sí... como corresponde. Al fin y al cabo yo soy el fuerte acá, debo poner el ejemplo, y el pobre viejo, no se animaba...

Sí...claro...poner el ejemplo, que no es lo mismo que ceder o darse un gusto, no?

Exacto. Dígame, Andonaegui ¿usted alguna vez se dio, o se dará un gusto?

Siempre, vivo dándome el gusto.

Pero caramba ¿cómo hace para darse el gusto acá parado? Es imposible, sin moverse...

Justamente, acá parado y quieto es que me doy todos los gustos, si me moviera no podría darme ninguno.... y...¿le gustó hablar con el viejo?

Sí, no es mal tipo. El pobre parece estar solo. Necesita alguien para charlar.

Usted también...

No, yo no estoy solo.

No, no ya sé. Digo...necesita alguien para charlar...

Puede ser. Bueno, ahora voy a cebarme unos mates, usted se los pierde.

Adiós Gonzalo, que los disfrute.