viernes 8 de febrero de 2008

Sábana


De la equivocación entre

derecha e izquierda,

cabeza o pies

nació ayer un regalo.


Puse la sábana al revés

y dormí abrazada a tí

toda la noche

a pesar de no estar a mi lado.


A falta de un buen beso

apoyé mis labios

sobre la tela perfumada


y por sentirte dentro

aspiré el olor del recuerdo:

solo con mi piel ataviada,

fuiste mío

y no hubo distancia.