-Disculpe, ¡es que vamos tan apretados en este vagón! Parecemos ganado viajando hacia la faena. Le pido me excuse, se que tengo mi codo sobre su pecho izquierdo, nuevamente discúlpeme. ¡No hay un milímetro donde acomodarse!
-Sí, usted me pide disculpas porque ha puesto su codo sobre mi seno izquierdo, y realmente debe usted disculparse, debiera usted haberse dado cuenta de que en este momento no es su codo lo apropiado, ¿no se dio usted por enterado de que mi seno izquierdo quiere en este momento una boca succionando el puntiagudo pezón que el movimiento y roce de su codo han causado en él?
Se bajaron, y en el túnel caluroso se succionaron mutuamente hasta que sus pensamientos, vacíos ya de aire, se estamparon en la oscura curva del tiempo, solo iluminada por un par de tubos envejecidos y arrugados.
-FIN-


3 comentarios:
Tu narración es deliciosa, amiga querida... y quedaría redonda sólo con que el tiempo se plegara sobre sí mismo deshaciendo el vacío que la succión creó en el último momento... para dejarnos succionar de nuevo en un interminable
beso,
V.
Genial, se podría decir que es tan breve como intenso y exitante. es un texto comestible, sin dudas.
Gracias El Poeta y Manuel, por su visita.
Lo que se ve y lo que se imagina, en un par de minutos, genera una situación que escribo, simplemente...
Besos!!
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