¡Qué vacío prometido
mueve mi mano, esta noche,
borracha de estrellas y mar
sobre mi propio manto de soledad!
¡Qué muralla se levanta
dura, helada, gigante,
imbatible
cuando una sábana nos separa!
¡Qué oscuridad tan clara
me indica,
como una flecha en el camino,
que el mundo gira ahora para tí
y ya no para mí!
¡Qué crueles son las agujas del reloj
cuando me dicen
que me ha llegado la hora de pagar!


4 comentarios:
Cuanto ternura y desazon, cuando las crueles agujas avanzan inexorable..
Besos,amiga
Un besote, Rodolfo, gracias por las visitas.
la oscuridad detrás de una muralla provoca el vació tan cruel?
bss
La oscuridad no solo está detrás de la muralla, sino delante también, así que el vacío es espantoso.
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